Los factores ambientales también pueden contribuir a esta problemática. La exposición frecuente a ambientes con altos niveles de humedad puede hacer que las glándulas sebáceas trabajen más y produzcan más sebo. Además, el uso excesivo de productos capilares, como acondicionadores o aceites, puede obstruir los poros del cuero cabelludo y atrapar el sebo, dejando el cabello con un aspecto grasoso.